Hay que dar gracias, hay que exigir, hay que pensar


No hay mucho de que dar gracias, dada la condición actual en el país, dirán algunos.
 
Verdaderamente estamos pasando por un momento dificil, tanto en la economía, como en el aspecto social, cultural y educativo en el país.
 
Sin embargo, hay mucho porque dar gracias.  En primera instancia, existe un despertar de conciencia dentro de nuestro problema, y, me parece, que, por primera vez en mucho tiempo, nos estamos acercando a establecer un dialogo entre puertorriqueños, a pesar del cantar destructivo que muchos, aun, utilizan en su discurso diario y las constantes mentiras en el discurso político de la administración de turno.
 
Debemos dar gracias por el despertar de las mentes progresistas en nuestro país, y el certero comienzo de un dialogo entre los diferentes sectores dentro de la nación boricua, dentro y fuera de nuestro querido terruño.
 
Hay mucho más por lo que debemos dar gracias, ya que al finalizar este año,  en solo once meses, tendremos una nueva oportunidad de tomar una decisión trascendental para el país, al enfrentar un nuevo proceso eleccionario.
 
Esta es una oportunidad que se presenta solo cada cuatro años y tenemos que entrar en conciencia de que se acerca una nueva oportunidad para que los hombres y mujeres de mentes progresistas en el país, nuevamente, puedan erradicar los errores del pasado.
 
También hay mucho por lo que debemos pedir.  Debemos comenzar a pensar en la salud mental de nuestro pueblo, el recobrar la conciencia y el respeto a la vida, y el unir esfuerzos para contener la ola de asesinatos que nos han convertido en un país falto de ley y orden.  Debemos pedir por un retorno a la democracia que hemos perdido y que tanto necesitamos.  Debemos pedir por terminar con los abusos sociales y civiles, y el sometimiento de nuestro pueblo. Debemos pedir para que se detenga el arrollador paso de la droga que sigue ganando adeptos a mayor velocidad con la llegada de cada amanecer.
 
Tenemos que pedir por la unión de nuestro pueblo, y el establecimiento de un propósito nacional donde las tribus que rigen la agenda actual se unifiquen en la búsqueda de una agenda nacional sobre el futuro de Puerto Rico.
 
Debemos pedir pero no a DIOS, debemos exigir a nuestro gobierno el resolver nuestros problemas.  Llevamos mucho tiempo pidiéndole a DIOS y el creador no es el responsable de los problemas del hombre.   Es el hombre el que tiene que resolver los problemas en la Tierra y somos los boricuas los responsables de resolver el problema criollo.  Podemos continuar, como hasta ahora, orando a DIOS por su intervención para resolver nuestros problemas hasta el final de los tiempos y hemos de recibir lo mismo que hemos recibido hasta el momento, sencillamente, NADA.
 
Es tiempo de exigir para que podamos resolver nuestros problemas y eso solo lo pueden lograr los hombres y mujeres de buena voluntad, el resto es parte del proceso de masturbación intelectual al cual hemos estado sometidos desde el principio de los tiempos.
 
Hay que buscar la unión de propósito y pensamiento, para crear una sola tribu, en la búsqueda de un pueblo entero, que es la única solución para crear un Puerto Rico mejor.
 
Ya basta la separación, la constante discusión, la mentira y la tragedia nacional que nos embriaga.  Tenemos mucho más en común, que las pequeñeces que nos separan.  Hay que identificar a los enemigos del pueblo dentro de los malos políticos que nos traicionan diariamente, los religiosos dogmáticos que en su mala predica reflejan a Judas en su traición a las enseñanzas del Cristo, y a los empresarios inescrupulosos que sacrifican los mejores intereses del pueblo a cambio de su ganancia personal y esto incluye a los capos de la droga.
 
Hay que dar gracias, si gracias por el despertar de la conciencia de muchos puertorriqueños, por el despertar de un nuevo discurso político y las ideas frescas que han de proveer nuevas soluciones criollas a los múltiples problemas que enfrenta la nación.
 
Es tiempo de comenzar a mirarnos internamente como individuos y como nación y que encontremos dentro de nuestro corazón el orgullo patrio y el llamado a la defensa de los valores criollos.  Es el retorno a nuestros valores patrios es el primer paso hacia el encuentro con el futuro nacional.
 
Demos gracias, por la oportunidad de comenzar este proceso.
 
A todos mis amigos personales,  a mi familia y a todos los miembros de la familia puertorriqueña y latina, dentro y fuera de nuestras fronteras nacionales, les deseo un Feliz Día de Acción de Gracias.
 
Aprovechemos este momento para pensar más allá del pavo.

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