Las excusas para evitar el dialogo

Una amiga boricua, partidaria del Partido Popular, mencionó el estar en desacuerdo con establecer cualquier alianza con aquellos que han limitado su capacidad de expresión política e incluso manifestó su sentir, en manera negativa, sobre una alegada alianza entre independentistas y estadistas.
 
No conozco nada sobre la existencia de esa supuesta alianza, aunque entiendo que es un argumento para eliminar la propuesta popular del discurso político criollo y que esta propuesta debe existir como producto de las maquiavelicas mentes de algunos que piensan que esa estrategia le conviene a sus intereses personal.
 
Es por tanto posible el que algunos populares puedan sentirse preocupados ante esa supuesta alianza, aunque, ese sentir olvida, la alianza obvia y tradicional de aquellos independentistas que consulta tras consulta votan a favor del PPD como bloque en contra del PNP, claro, me refiero a los llamados melones.
 
Sin embargo, he estado en contacto tanto con populares como independentistas por muchos años y este nunca ha sido un punto de contención, al menos dentro de una discusión seria.
 
Incluso, en lo personal, no he estado afiliado a ninguno de los movimientos independentistas, oficialmente, dentro de la realidad político partidista en el país por muchos años, tal vez por la inacción social reinante durante las últimas dos décadas y esto incluye a los dos partidos que han gobernado al país por los últimos 43 años.
 
Por otro lado, me mantengo al tanto y en contacto, con lo que ocurre en el país, por medio de mi actividad como periodista y me parece estar mejor informado, sobre los movimientos, políticos, económicos, sociales y culturales, que la gran mayoría de los residentes en la Isla.
 
Dentro de los comentarios, dos amigos estadistas presentaron su sentir sobre la urgencia de continuar la lucha por el estatus como prerrequisito a la resolución de los problemas que aquejan al país, pero al preguntarle a ambos, ninguno pudo expresar como esto se hace posible. 
 
Incluso uno de estos expresó la experanza de que el cambio habría de revitalizar a nuestros políticos, lo que me parece el equivalente a ir a una iglesia a prenderle una vela a un santo, y la esperanza no compite contra la experiencia del cadre de nuestros políticos recientes que han probado ser un ejemplo de corrupción e incapacidad, más que de eficiencia y honestidad legislativa.
 
Debemos ser claros en entender que no tenemos consenso ni facultad para reclamar, y mucho menos exigir, la estadidad federada para la Isla.  Este sentir de omnipotencia en torno a la posible estadidad para el país es parte de un proceso de masturbación mental que arropa a algunos dentro del liderazgo penepeísta.  Estos forman parte de un grupo de seguidores del antiguo concepto de la estadidad jíbara propuesta por el ex gobernador Romero Barceló hace cuatro décadas y que es otra producto nacido un frívolo pensamiento anexionista que nada tiene que ver con la realidad nacional.
 
Eso dicho, con el paso del tiempo he comenzado a pensar y observar, dentro de las condiciones cambiantes en el panorama mundial, y encuentro que las redes sociales proveen herramientas de comunicación que con anterioridad no estaban accesibles para nosotros.
 
Vivimos en una sociedad cambiante y en constante evolución y es claro que los tiempos, y las condiciones que nos afectan cambian en manera diaria. 
 
Por consiguiente, vivimos en una era donde las comunicaciones nos permiten estar conectados en todo momento y es fácil el mantener una comunicación personal y también grupal dentro de la sociedad moderna.  Ya no es posible esconder los sucesos que nos aquejan, y por tanto ya no podemos ser engañados con la facilidad de antaño.
 
Adiciono que he tenido el tiempo de cavilar sobre la tribalidad existente en el país y me he concientizado en la realidad de que las tribus, sean estas estadistas, populares, o independentistas, o, añado, de índole religiosa, nunca han de lograr ningún cambio social de manera independiente. 
 
Las tribus solo pueden trabajar en pro de aquello que les compete, y esto no es suficiente, ya que por definición su interés no va en pro del bienestar de TODOS dentro de nuestra sociedad, eso está probado a través de la historia de nuestro país.
 
Esa es mi preocupación dentro de mi insistencia en el desarrollo de establecer una serie de conversatorios que redunden en el desarrollo de una agenda en torno al futuro de Puerto Rico.
 
Hay que entender que esta agenda tiene que estar basada en los ideales, interéses y las necesidades de TODOS en el país y que la situación política, social y económica ya no aguanta más.
 
El crimen ha tomado un control preponderante sobre las vidas de toda la ciudadanía, en un año donde los asesinatos ya han alcanzado 999 con apenas 45 días para terminar el 2011.  Estamos hablando de casi 3,000 asesinatos durante el cuatrienio de Luis g. Fortuño y todavía falta un año, por lo que fácilmente podemos proyectar en exceso de 4,000 asesinatos durante el cuatrienio que ha de terminar en el 2012. 
 
En cuanto a la economía es claro que el país vive dentro de una depresión, aunque esta ha sido escondida dentro del oscuro discurso político de esta administración.
 
Por consiguiente, es necesario el comenzar un movimiento de acción ciudadana que recoja a los mejores elementos de nuestra sociedad, y que con conciencia y consistencia comience a identificar candidatos y a desarrollar estas discusiones sobre la realidad puertorriqueña.
 
Esto, por supuesto, fuera de las preferencias políticas tradicionales, y sin identificación político partidista.
 
A fin de cuentas, este movimiento de conciencia ciudadana ha de poder exigir el desarrollo y cumplimiento de esta agenda en términos sociales, económicos, educativos, y culturales en beneficio de la clase ciudadana en general, que en este momento, ha sido olvidada por la administración y nuestra legislatura.
 
No existe un solo movimiento que pueda consolidar y resolver los problemas en el país, la interferencia tribal es demasiado poderosa.
 
Esto lo comprobó la administración de Aníbal Acevedo Vilá, que fue vilmente bloqueado por la legislatura PNP, y el gobierno actual de Luis G. Fortuño, que a pesar de tener control absoluto de todos los recursos gubernamentales, ha fallado malamente en su agenda administrativa y solo ha logrado hacer dinero para sus allegados y ha abandonado al pueblo al faltar a sus promesas y obviar sus necesidades.
 
Esa es la realidad de nuestro país dentro de las alternativas existentes y solo hemos de encontrar nuevos recursos, nuevas ideas y consistencia de acción en un diálogo general entre todos los puertorriqueños.
 
Es tiempo de olvidar los rencores y las ideas de antaño y enfrentar el futuro.  Vivimos en una nueva era y el caudillismo social debe quedar en el pasado.  Entonces, ¿te peinas o te haces rolos?

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